Querido diario, el párroco y yo fuimos al cementerio y él entró gritando algo sobre hijos de puta que van a morir, pero que ya estaban muertos y cosas así. Total, que se lió a tiros y se cargó a un puñado de esos inútiles. Pero cuando llegamos donde tenían guardados los cadáveres nos encontramos con la zorra de Carrie vestida de Cruella Devil putón y nos suelta que se ha convertido en la súpervampiresa jefaza y que se iba a fundir nuestras tarjetas de crédito. Así que le digo yo: "Puta, eso que te lo has creído tú." Y le coso el estómago a balazos. Pero de que me doy cuenta el cura capullo tira una puta granada sin avisar que nos explota en la cara y BUM! todo a la mierda.
Quizá debería llamar a Hollywood para darles mi idea de adolescente católica cachonda caza vampiros. Espera, ¿la de crepúsculo es católica? Porque si no puedo tener problemas de copyright. Como sea, hoy he tenido una charla con la señorita Lefebre después de las clases. Estaba preocupada por si no llevaba demasiado bien el cambio y el bullying, aunque no me había enterado de lo segundo hasta que me lo ha comentado ella. En fin, que me ha dicho algo como: "Estoy preocupada porque ya he visto a algunos chicos como tú pasar por aquí y los demás son algo cabrones, aunque la biblia dice que no se debe ser así...espera ¿lo dice? Joder, ¿Crees que debería saber esas cosas? La cuestión es que no debes hacerles caso porque bla bla bla."
Algo me dice que si incluso la profesora alcohólica se preocupa por todo lo que dicen de ti, debe ser mucha pero que mucha mierda. Le he comentado entra risas que quizá debería vengarme o simplemente apuntarme al grupo que va leer la biblia a los ancianitos. Pero realmente no me importa lo más mínimo lo que digan. Quiero decir, ellos son ellos, Borjamaris reprimidas y despiadadas, y yo soy una especie de protochapero bohemio. Somos de mundos diferentes, como si los manatís se metieran conmigo por ser un mapache. Yo los odio y los pongo verdes y ellos hacen lo mismo conmigo, no puedo odiarlos por hacer lo mismo que yo hago, tengo otras millones de razones para hacerlo, esa sería demasiado hipócrita. Pero, como le he dicho a la señorita Lefebre, no pienso hacer nada contra ellos. No hasta que el ataque sea directo, entonces puede que los asfixie con mi bandera del orgullo y utilice sus intestinos de boa de plumas para marcar mi autoridad.
Por lo visto a ella le ha parecido muy gracioso y "rico" por mi parte. Hemos seguido hablando de cosas que nos gustaban a los dos como los poemas de Pizarnik o el Whisky escocés. Y sabes, he descubierto que sí que me importa lo que piensen de mi, pero solo ella. No es en absoluto la mujer estirada y pija con un leve problema de alcoholismo que esperaba. Su nombre es Margot y es del propio París, pero dice que no es tan "ciudad del amor" como todos creen y más "ciudad estúpidamente cara". Tiene treinta y siete años, sabe seis idiomas y a parte de ser una amante empedernida de la literatura francesa es también economista. No me ha contado mucho de su vida porque dice que si lo hiciese los cubanos tendrían que matarme. (No he entendido demasiado bien esa broma, la verdad) Pero por motivos de la vida tuvo que vender la pequeña librería que tenía y hacerse profesora aquí (El director le debía un favorcillo gracias a los cubanos, cosa que tampoco he pillado) Pero que toda esta basura es temporal y su sueño es volver a abrir su librería o incluso una floristería.
En fin, que es una mujer fascinante y atea y por fin algo no estúpido en este instituto. Cuando le he dicho esto último se ha reído bastante y me ha contado que podría haber un grupo de gente que me interesase. No lo había pensado, pero por lo visto no soy el único que está aquí en contra de su voluntad. Los demás como yo van a una clase extraescolar con Owen, que es el profesor de filosofía. Él les enseña como deben comportarse para evitar castigos, donde pueden meterse si no quieren que los encuentren, a quien deben o no deben dirigirse y como. Es una especie de guía de supervivencia en el Santa Catalina. Aunque oficialmente, y como se supone que yo me he enterado, es una asignatura sobre ética religiosa y la aceptación del buen camino. Así que supongo que tendré que buscar a un tal Bast para meterme en una especie de secta. Sea como sea, peor que lo que vivo no puede ser. Pero, shh, aquí nadie ha dicho nada. Besitos, el cadáver flotando en Cuba.
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