viernes, 18 de julio de 2014

Día 2

Querido diario, después de mi transformación decidí hablar con el párroco de la iglesia, pero lo encontré tirándose al cadáver de Carrie. Dios, esa pedazo de puta no puede dejar de follárselos a todos ni muerta. En fin, que después del ménage à trois el tío me pasó un par de AK-47 que su padre había robado a unos comunistas durante la Segunda Guerra. Pero cuando volvimos el cadáver había desaparecido. Entonces va el cura y me cuenta no-sé-qué historia sobre vampiros que roban cadáveres y los reviven. Así que él cogió una pistolita de mierda y nos fuimos a recuperar el cadáver de esa puta porque tenía nuestras tarjetas de crédito dentro.

Sigo pensando que las chicas de mi instituto son así, o al menos fantasean con serlo. A veces me cuesta entender como he acabado en este antro. Como he pasado de escuchar a Fangoria a toda hostia con mis amigos travestidos a escuchar a un señor encorvado decir que Darwin era un enviado de Satanás. Mis amigos son geniales, sabes. Quiero decir, tú también eres muy adorable y tal, pero ellos son fantásticos. Anya es algo así como una supermodelo malvada que sabe hacer capoeira y es la capitana del equipo de lucha femenino. Sé que descrita así suena muy agresiva, pero no te haces ni idea de lo peor que es. La he visto hacer llorar a hombres en un par de segundos. Incluso pegó a una tía una vez y todavía está haciendo servicio comunitario por ello. Aunque es una pena por Anya, porque la otra era una autentica zorra y se merece estar sin piños. Se había estado tirando a su novio durante un mes y cuando los pilló le dijo que ella tenía la culpa de que él tuviera que buscar consuelo en chicas más "femeninas". Luego le soltó algo como que se le marcaba la polla y Anya se abalanzó como una loca contra esa tía. También le pegó a él, pero no quiso denunciarla porque "la quería". Ya, y unos cojonazos, no la denunció porque no podía ir diciendo que una chica le había partido dos costillas. Una herida demasiado profunda para su hombría.

Luego está Alex, que es lo más adorable e irritante del mundo. Nos conocimos al comenzar el instituto y desde entonces no nos hemos separado ni un segundo. Puede que sea una marica mala y dramática, pero posiblemente sea eso lo que más me haga querer a esa pequeña golfa. Incluso cuando me puso un ojo morado por dejar que me enviaran al colegio católico no pude culparlo de nada. Y menos cuando te está pegando mientras llora. Además, en cuanto le dije que se le había corrido la sombra de ojos paró. Viste un poco raro, es como una rockabilly putilla, a veces en hombre otras en mujer. No es de esos a los que les importa lo que digan de ellos o el género del que deben ser o algo así. El año pasado hicieron un baile, una especie de "prom dance", y ninguno de los dos quería ir pero había muchas posibilidades de que coronaran a Anya así que nos obligó. Como no queríamos buscar pareja ni nada de eso, pero debían ser obligatoriamente chico-chica o no entrabas, él se vistió de mujer y pasó desapercibido durante toda la noche. Incluso intentaron ligar bastantes veces con él. Anya estaba celosa porque hacíamos mejor pareja que ella y su novio, hasta podíamos haberles ganado en la coronación. Pero nos pillaron antes y nos expulsaron durante una semana. Fue bastante divertido después, porque no se atrevían a meterse con nosotros, puede que por el miedo de que Anya les zurrase la banana o porque les podíamos echar en cara que se lo habían intentado tirar unos cuantos. Y de nuevo, una herida demasiado profunda para su hombría nos hacía el camino mucho más fácil.


Tenía una buena vida. Es una pena que nos separaran, porque no te imaginas cuanto los echo de menos. No es que esto sea internado, ni nada de eso, pero me ocupa casi todo el día y mi padre me tiene prohibido el contacto humano. Solo puedo verlos un rato los sábados y se hace todo muy muy largo. Por lo menos tengo el móvil. Mi padre también me quitó el mío, pero como regalo de despedida me regalaron uno rosa fosforito que solo sirve para llamar y por detrás tiene escrito "mr cocksucker"con diamantitos. Son unas zorras horribles, pero son mis amigos y al menos no gritan cuando ven un pene (bueno si mide menos de 24cm) En fin, mi queridísimo diario, la señorita Lefebre acaba de llegar, casi cuarenta minutos tarde y tambaleándose pero ha llegado. Adiós por hoy. Besitos de Mr. Cocksucker.

No hay comentarios:

Publicar un comentario